Archive for Marzo 2008
Poder y arrogancia
Queria compartir este excelente articulo que escribio Ines Temple hace ya un tiempo , pero cuya vigencia, sin duda, va a perdurar durante un buen tiempo. ¡Buen provecho!
Poder y arrogancia
Uno de los principales retos de quien ostenta un cargo con poder es mantenerse lúcido y claro sobre la fuente del mismo y su duración. Y es que muchas personas tienden a olvidar que el poder no es inherente a uno mismo, sino al cargo o a la función que se cumple. Las manifestaciones externas del poder confunden y seducen a punto de olvidar que toda posición es pasajera, tiene un comienzo y un fin.
Y muchos olvidan también que el poder no es sino un medio para cumplir una misión, para servir un propósito definido, para servir a un fin mayor, no para disfrutarlo en beneficio propio, olvidando incluso muchas veces a quienes nos lo otorgaron o ayudaron a obtenerlo o, peor aun, al propósito de servicio que lo define.
Quienes detentan el poder muchas veces creen que son invulnerables al fracaso o que, porque ya lo tienen, no deben preocuparse por seguir creciendo, desarrollándose o preparándose para cuando ese poder acabe. Creen que su éxito de hoy garantiza el de mañana y olvidan que el mejor momento para crecer y cambiar es cuando a uno le va bien. Y es que si bien el poder se alcanza gracias a habilidades, logros o resultados, en ese esfuerzo también crecen nuestros defectos y debilidades. Olvidan que cuando se pierde el poder, tiende a ser irremediablemente tarde.
Vemos esto en ejecutivos, profesionales, empleados privados o públicos, quienes descuidan sus carreras, su desarrollo y sus contactos en la fantasía de que el poder les durará siempre. Ellos incluso adoptan conductas arrogantes, que son una falta de respeto de fondo a las personas que los rodean, afectando no solo la consecución de sus metas inmediatas, sino que dañan irremediablemente sus relaciones con personas a corto y largo plazo.
Muchas personas con problemas de arrogancia olvidan la importancia de mantener relaciones óptimas con personas de todo nivel, descuidando su imagen, posicionamiento profesional y otros aspectos políticos de sus carreras. Olvidan a los amigos de siempre, dejan de devolver llamadas, contestar correos, ayudar a quien se puede. Cada llamada no devuelta o amigo desatendido nos será cobrado más adelante y con intereses.
Uno tiende a asociar al poder con los políticos, con los grandes empresarios o los gerentes importantes, pero todos aquellos que de alguna manera tenemos que tomar decisiones que afectan a otros podemos cometer los mismos errores. Todos quienes tenemos responsabilidad de otorgar, negociar, asignar, controlar, informar, comprar, decidir, supervisar y elegir, estemos en el nivel que estemos, corremos el mismo riesgo.
El poder aísla, muchas veces incomunica, y puede hasta hacernos insensibles al dolor ajeno. Eso no solamente daña a quienes están a nuestro alrededor y a nuestras relaciones con ellos, sino a nosotros mismos en la continuidad de nuestro desarrollo profesional y personal. No perdamos de vista que el mercado local es muy chico para generarnos gratuitamente enemigos o gente que espera nuestra caída para cobrarse las ofensas recibidas.
La vanidad que puede traer el poder hace que nos acostumbremos a escuchar solo a quienes nos dicen lo que queremos escuchar, sin valorar opiniones divergentes, desconectándonos de la realidad, del mercado y de la organización y, peor aun, convirtiéndonos en inflexibles víctimas de nuestro propio éxito.
Cuando el medio que nos rodea y la posición que ostentamos nos hace sentir por encima del resto en conocimientos, experiencia o calidad de decisiones, la arrogancia nos inutiliza.
Por ello, quien tiene el poder enfrenta el gran reto de mantenerse muy lúcido frente a sus fortalezas, debilidades, cualidades y defectos, manteniendo su perfil profesional vigente, desarrollando nuevas competencias y un equilibrio interior para no perder vigencia.
Mantener una actitud de aprendiz permanente, recordando que el poder está dado para hacer, para servir a muchos con coherencia, ética y principios, nos protege a nosotros mismos de la arrogancia del poder
Add comment Marzo 10, 2008
El transporte en Lima
Una de las cosas que pueden ser mas incomodas en Lima es, sin lugar a dudas, el transporte publico, ya sea que seas un simple pasajero en una combi, ómnibus o taxis, todos los días te tienes que enfrentar al caos vehicular, donde cada cual quiere ganar un centímetro de pista a como de lugar, como a la anomia peatonal, donde cada cual cruza la pista donde se le ocurre y cuando quiere, donde no hay semáforo, ni policía, ni conciencia que se le interponga.
Siempre me he preguntado por las razones que nos llevan actuar de esta manera, y es que sin dudas, esta actitud anomica, conlleva a todos paguemos las consecuencias. Una vez leí que una explicacion que una Antropologa hizo sobre este tema, la cual llamo mucho mi atención. Ella sostenía que muchos de los migrantes , cuando estaban en sus lugares de origen, y querian llegar de un lugar a otro lo que hacen es cruzar sus chacras y punto, no hay pistas, ni veredas, ni semáforos (muchos menos policia de transito que les digan que hacer, y que mucho de este comportamiento es traído a la capital. Yo creo que esto explica en parte el problema, pero que podemos decir de aquellos que siendo gente con una vida desarrollada en la ciudad y que saben lo que son las señales de transito, no la respetan y este comportamiento abarca a todo la sociedad en su conjunto sin distinción de condición social, sexo, edad o educación.
No hay nada, para mi, que refleje la cultura peruana, que mirar la Avenida Abancay, no hay nada mas anomico que esa avenida, todos hacen lo que quieres, las normas, o leyes simplemente no existen, no me creen??? Dense una vuelta y me darán la razón, lo micros paran donde quieren, avanzan cuando quieren, siempre tratando de burlar a la policia y de ganar pasajeros a como de lugar (y si por ello genero un trafico de la patada, ¡piña pues!), los peatones desparramados por toda la avenida, esperando “cazar” el micro o combi o custers que los lleve a sus hogares y si para ello debo de empujar a los demas ¡no importa! ¡el fin justifica los medios!. La policia solo esta viendo lo que pasa y no hace nada a no ser que “necesiten” algo.
Nunca podremos ser una gran urbe a menos que no tengamos arreglado este problema, pero habrá solución para esto?? Difícil, como dicen todos los cambios son generacionales , entonces que hacemos con esta, hasta que vengan las nuevas??
1 comment Marzo 6, 2008